martes, 4 de octubre de 2016

Simbiosis vital


Sin más, nuestros miedos se apoderan de nosotros, en el momento menos pensado, en las circunstancias menos esperadas... y llegan, claro que llegan. Por nuestras incertezas, por nuestra desconfianza, por nuestra inseguridad, por pensar que no podemos, que no somos capaces con lo que nos deparan algunas situaciones.

¿No os habéis parado a pensar que los miedos son, simple y meramente creados por nosotros mismos? Esos monstruos interiores que nuestra brillante e ilimitada imaginación, a veces un tanto distorsionada, es capaz de mimetizar con el resto de nuestra personalidad si se lo permitimos.

Marie Curie decía que en la vida no debemos temer nada, que sólo debemos comprender. Y aquí ando yo, justo en este punto, intentando entender mis temores, mis miedos. He comprendido que no debo luchar contra ellos, sino con ellos, hasta apaciguar su agonía y su ansiedad, que no es más que la mía propia.

Los miedos hay que comprenderlos, entenderlos y lidiar con ellos. Debemos ser capaces de aprender a subsistir retroalimentándonos para nuestra propia supervivencia. Debemos aprender a vivir en simbiosis. Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Y el mayor enemigo de uno mismo, es uno mismo. 

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